Estábamos en primavera. Era sábado, a ella no le apetecía salir con sus amigos, por lo que decidió irse al cine con su madre, ambas se fueron a uno de los cines que hay en la céntrica calle Gran Vía a la sesión de las siete de la tarde. A ella le apetecía arreglarse y se puso toda elegante para salir con su madre, llevaba un vestido rojo y negro con chaqueta roja.

Una vez terminó la película, se dirigieron hacia la parada del autobús para irse a casa, sin entrar en ninguna cafetería para tomarse un referesco ni nada. Ambas estaban esperando en plena Gran Vía su autobús para que les llevase a su casa y cual fue su sorpresa, cuando delante de ella, paró un coche,  era un coche precioso y quien conducia era un hombre muy atractivo, con traje de chaqueta, que dando los intermitentes de parada, se bajó corriendo y delante de ella le dijo: "por favor, no puedo parar mucho tiempo aquí, no he podido evitar el impulso de parar nada más verte, me gustaría invitarte a tomar algo, te importa? ya se que no me conoces de nada, pero por favor, sube al coche y tomamos algo donde quieras". Ella y su madre, se miraron alucinando pues pensaban que eso pasaba en las péliculas tan sólo; pero ella, muy fría, y a pesar que el chico le gustaba, le contestó, "lo siento, pero es que voy con mi madre, y me iba a casa, no puedo irme contigo ahora mismo", a lo que él le dijo, "no importa, vale, dáme tu teléfono y te llamo para quedar mañana, pero por favor, me gustaría volver a verte". Ella le dijo que apuntara su teléfono, y al dárselo, ella le dió un teléfono que no era el suyo...  

                                         

Y yo me pregunto ¿ella se ha arrepentido alguna vez de no haberle dado el teléfono correcto?